El gobierno de Bahía (noreste de Brasil) lleva a cabo negociaciones contrarreloj con unos 200 policías en huelga que ocupan desde hace una semana el parlamento en la capital Salvador, a días de la llegada de decenas de miles de turistas para el Carnaval.
El gobernador del estado, Jaques Wagner, dijo el martes confiar en una "salida negociada" con los huelguistas, cuya paralización generó una ola de saqueos, incendios de comercios y coches y más de 100 asesinatos en siete días.
"Estamos en camino a una salida negociada (...) El Carnaval se acerca y tengo la convicción de que llegaremos a un acuerdo", declaró Wagner, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda, en el gobierno) a la televisión Globo News.
Decenas de miles de turistas son esperados para celebrar el Carnaval en Salvador, tercera ciudad de Brasil, corazón de la cultura afro-brasileña y que acoge una de las mayores fiestas callejeras del mundo. Se esperan unos tres millones de participantes en seis días, del 16 al 21 de febrero.
La embajada estadounidense en Brasil recomendó a sus ciudadanos aplazar los viajes no esenciales a Bahía hasta que no se resuelva la violencia que ha afectado sobre todo a Salvador, una de las 12 ciudades que acogerá el Mundial de fútbol en 2014.
Además de un aumento salarial, los huelguistas reclaman un indulto para los 12 líderes de la protesta, contra quienes la justicia emitió órdenes de arresto, y una amnistía para el resto de los miembros de la llamada Policía Militar (encargada del orden público) que han paralizado el trabajo (un tercio de los 31.000 del estado, según estimaciones del gobierno de Bahía).
El Parlamento de ese Estado está rodeado desde el domingo por más de 1.000 soldados al mando del general de la confianza del PT Marco Edson Gonçalves Dias, quien fue el jefe de la seguridad del ex presidente presidente Luiz Inacio Lula da Silva durante sus dos mandatos (2003-2010) y a quien la prensa apodó "la sombra" de Lula.
Las negociaciones se extendieron hasta las 02h30 locales (04h30 GMT) de la madrugada de este martes y recomenzaron a las 10h00 (12h00 GMT), precisó Wagner. El arzobispo de Salvador, Murilo Krieger, participa como mediador, informó el sitio web G1 de Globo.
Según el diputado Ivan Valente (PSOL - Partido Socialismo y Libertad, oposición), que conversó el lunes con policías amotinados en la Asamblea, "el mayor punto de tensión es la orden de prisión contra los 12 líderes de movimiento". Uno de ellos fue arrestado el sábado pasado.
"Cuando se negocia tanto tiempo significa que vamos por el buen camino", insistió el gobernador Wagner, que se declaró dispuesto a conceder el aumento de salario "nivel 4" reclamado por los policías aunque de manera progresiva, en tres años. Este aumento representa cerca de 17% de incremento sobre el salario actual.
Inicialmente, el gobierno ofrecía a los huelguistas un alza de 6,5%, que fue rechazada.
No obstante, Wagner se niega a conceder una amnistía a aquellos policías que han cometido "actos criminales".
"Los que violaron la ley, depredaron patrimonio público, o empuñando armas amenazaron a la población dentro de autobuses, esos seguramente tendrán que ser procesados (...) Lo que crea trastornos es la violencia de algunos que suben en moto, disparan al aire y andan encapuchados", denunció el gobernador.
Actualmente, un policía militar nivel 3 gana entre 1.900 y 2.300 reales por mes (de 1.100 a 1.330 dólares).
Según Wagner, en los últimos cinco años, los policías militares tuvieron un alza real de 30% del salario.
El lunes, se registraron choques entre algunos manifestantes instalados frente al parlamento y soldados, que dispararon balas de goma y gases lacrimógenos.
El retorno a la escuela después de las vacaciones de verano, que debía tener lugar este martes en Bahía, fue aplazado.
La huelga policial provocó una ola de saqueos y asaltos en Bahía, donde en los últimos siete días se produjeron más de 100 asesinatos, según la Secretaría de Seguridad Pública, más del doble de lo registrado la semana anterior a la protesta.
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