Sexo prehistórico: ¿Es la monogamia natural al ser humano?

Nueva teoría: El hombre prehistórico quizá no dominaba a la mujer, como se creía. Foto: Difusión
Nueva teoría: El hombre prehistórico quizá no dominaba a la mujer, como se creía.
Foto: Difusión
 

¿Por qué los hombres y mujeres somos tan incompatibles sexualmente? ¿La monogamia es natural a los humanos? Dos investigadores responden estas preguntas.

Sex at Dawn (Sexo al alba) es una investigación realizada por el doctor Christopher Ryan y la doctora en medicina Cacilda Jethá (ambos son pareja).

Ellos argumentan que los seres humanos prehistóricos evolucionaron en grupos de cazadores en los que el sexo era un recurso compartido, tan así como la comida, el cuidado de los niños y la defensa grupal. Por ello, estos científicos quieren demostrar que nuestra sexualidad no responde a una lógica monógama.

Primos de primates

Nosotros no descendemos de simios, los somos. El homo sapiens es uno de los cinco tipos de grandes simios que han sobrevivido hasta estos tiempos, junto con los chimpancés, los bonobos, los gorilas y orangutanes.

Así como nuestros primos más cercanos, los bonobos y los chimpancés, venimos de ancestros hipersexuales. Si los miramos a ellos, podemos encontrar respuestas sobre nuestra sexualidad.

Problemas modernos

La Asociación Médica Americana reportó que un 42% de mujeres sufren disfunción sexual, mientras que la venta de Viagra sigue subiendo.

Cualquier consejero matrimonial, explican Ryan y Jethá, dirá que la queja más común de las mujeres acerca del sexo es que los hombres son muy rápidos y muy directos. Mientras que ellos se quejan de que las mujeres se demoran mucho.

Esta asimetría -muchas veces decepcionante- ilustra una incompatibilidad casi cómica entre las respuestas sexuales de los hombres y de las mujeres en el contexto de una relación monógama.

El sexo entre nuestros ancestros prehistóricos (pre-agricultura) era muy distinto: casual y promiscuo. Numerosa evidencia sugiere que ellos vivían en grupos en los que los miembros adultos tenían varias relaciones sexuales en cualquier momento (así como los bonobos). Estas relaciones sexuales reforzaban los lazos sociales cruciales en estas comunidades de individuos altamente independientes.

Los científicos se preguntan en el libro si no será tiempo de aceptar que nuestra sexualidad evolucionó igual que la de nuestros primos primates.

Parecidos que no queremos ver

El descubrimiento de la agricultura -que sucedió hace 10 mil años- disparó una reconfiguración social radical en la que todavía vivimos. Quizá el rechazo que mostramos hacia nuestro pasado promiscuo exprese miedo a la inestabilidad social, ya que la relación monógama se convirtió en el núcleo del nuevo orden social. Sin embargo, ¿este tipo de sociedad que existe hace 10 mil años puede borrar más de 200 mil años de historia humana?

Si las simias pudieran hablar, no se quejarían con sus amigas peludas sobre los monos que eyaculan precozmente y luego no mandan flores. Por el contrario, cuando una chimpancé o una bonobo está excitada, no se contenta con un solo macho (las hembras tardan en llegar al clímax mucho más que los machos, que eyaculan rápido... ¿suena conocido?).

La simia es el centro de atención de un grupo de machos en una sola sesión de sexo. Nuestros primos los primates se sienten excitados cuando escuchan a otros copular. Ellos se sienten atraídos por los alaridos de la hembra.

Por eso las mujeres al igual que las monas, según estos científicos, son más ruidosas que los hombres, porque en la época prehistórica eso llamaba a más machos.

Evidencia número dos: la pornografía

Adult Video Universe, una web porno, ofrece una lista de 900 títulos acerca de gangbangs (videos en los que se muestran grupos de hombres teniendo relaciones con una sola mujer); sin embargo, la versión inversa (un grupo de mujeres satisfaciendo a un solo hombre) solo cuenta con 27 títulos.

Entonces ¿por qué los machos de nuestra especie -que supuestamente está llamada a la monogamia desde hace 1.9 millones de años- se excitarían con este tipo de escenas?

Ryan y Jethá afirman que los hombres tienden a sentirse excitados en un ambiente en el que existe una competencia de esperma. Obviamente, ellos no lo ven así, estamos hablando a un nivel muy instintivo o evolutivo.

Los especialistas examinaron el semen de hombres viendo dos tipos de videos: donde se mostraron dos sujetos con una sola mujer y donde habían solo tres mujeres. En el primer caso, el esperma producido contenía más espermatozoides móviles que en el segundo caso. Porque, evolutivamente, el semen está diseñado para competir con otros.

Después de estas evidencias y de la alta tasa de divorcios, ¿podemos seguir creyendo que la monogamia es natural al ser humano?

Con información de la página web del libro Sex at Dawn.

Terra Perú