Vida y Estilo

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23 de noviembre de 2010 • 04:22

Los genes que juegan un rol en la pubertad

Se cree que el sobrepeso aumenta el riesgo de una pubertad precoz.
Foto: Thinkstock
 

Al menos 30 genes parecen jugar un papel en la edad en la cual las niñas alcanzan la pubertad, afirma un equipo internacional de científicos.

El estudio, publicado en la revista Nature Genetics, requirió analizar el código genético de más de 100.000 mujeres.

Los expertos están preocupados porque en muchos países, como el Reino Unido, las niñas muestran cada vez más temprano los primeros signos de pubertad. En algunos casos incluso desde los 10 años.

Y se ha sugerido que la pubertad precoz podría estar vinculada a un mayor riesgo de algún tipo de cáncer femenino más tarde en la vida.

Los científicos no logran todavía entender las razones por las cuales las niñas están alcanzando la pubertad varios años antes que el estándar de hace un siglo.

Se cree que existe una relación entre la pubertad precoz y la obesidad y la nueva investigación, llevada a cabo por el consorcio Reprogen, formado por científicos de Estados Unidos, Europa y Australia, apoya esta teoría.

Entre los 30 genes identificados en el nuevo análisis genómico, algunos ya habían sido asociados al metabolismo de la grasa corporal y la regulación del peso.

Sin embargo, todavía no es claro si ser obeso o tener sobrepeso en la niñez es en sí mismo la causa de la pubertad precoz o es otra consecuencia de un mecanismo diferente.

El nuevo estudio tampoco muestra qué proporción del riesgo se debe a los genes y qué proporción se debe a otros factores ambientales como la dieta y la crianza.

"Sabemos que las niñas que tienen sobrepeso tienen más probabilidades de alcanzar la pubertad en edades más tempranas" afirma uno de los autores del estudio, el doctor Ken Ong, de la Unidad de Epidemiología del Consejo de Investigación Médica en Cambridge, Inglaterra.

"Si las tasas de obesidad infantil continúan aumentando veremos a muchas más niñas con pubertad en edades más tempranas", agrega.

Por su parte, la doctora Anna Murray, otra de las autoras, investigadora de la Universidad de Exeter, Inglaterra, cree que el almacenamiento de grandes reservas de grasa en el cuerpo podría estar enviando la señal al cerebro de que está preparado para comenzar la vida reproductiva de la mujer.

"Encontramos que el momento de la pubertad está relacionado a las vías metabólicas de los ácidos grasos. Hay evidencia de que el cerebro puede notar este tipo de grasa corporal".

Además de la confusión que experimentan los niños al alcanzar la pubertad, a largo plazo ésta también conlleva otros riesgos a la salud.

El profesor Anthony Swerdlow, del Instituto de Investigación de Cáncer del Reino Unido, afirma que la pubertad precoz puede estar vinculada a un mayor riesgo de cáncer en las mujeres, como el cáncer de mama.

Esto, dice, quizás se debe a la exposición más prolongada a las hormonas sexuales, como el estrógeno.

El experto afirma que una buena dieta y ejercicio regular -o la falta de éstos- en los primeros años de la infancia, podrían ser cruciales para la salud varias décadas después.

"Lo que creemos es que, al menos en lo referente al cáncer de mama, el riesgo comienza en los primeros años, incluso antes de la pubertad", dice el especialista.

"Si deseamos prevenirlo, necesitamos estar conscientes de que en la niñez es cuando se establecen los futuros riesgos de la enfermedad", agrega.